• septiembre

    28

    2017
Instalador, un oficio que requiere profesionalización

Instalador, un oficio que requiere profesionalización

Revista M&M, (2017). [Blog] Instalador, un oficio que requiere profesionalización. Disponible en: http://revista-mm.com/instaladores/.

Para el ensamble e instalación de todo tipo de mobiliario son cada vez más los industriales que requieren de los servicios de instaladores con un nivel de formación que responda a las exigencias técnicas del mercado. Por ello es necesario que los aspirantes a esta labor eleven su nivel de conocimiento a través de capacitaciones que les ayuden a fortalecer su experiencia y les permita ser competitivos en un ambiente cada vez más exigente y tecnificado..

Jose Luis Ordóñez Jiménez – Periodista

En el sector de la construcción de casas y edificios residenciales y comerciales, la instalación de los muebles para cocina, baños, estudios, closets y centros de entretenimiento –entre otros–, es uno de los pasos más importantes antes de la entrega del inmueble, y exige un debido montaje que garantice la funcionalidad de los mismos y evite fallas que pongan en riesgo la seguridad de los usuarios. Una instalación carente de calidad generará pérdidas a los responsables del trabajo (contratistas, fabricantes de muebles o instaladores) quienes deberán cumplir con las garantías ante sus clientes, con los costos económicos y de tiempo que representa.

Por ello, es necesario que las empresas cuenten con personal debidamente preparado, que desarrolle trabajos de calidad y que esté en capacidad de resolver, eficaz y rápidamente, inconvenientes que puedan presentarse en cualquier instalación. Pero el perfil de instalador solo es posible encontrarlo en trabajadores que han alimentado su experiencia con capacitaciones puntuales en su área laboral, estudios que les brindan un nivel técnico avanzado y les permiten desarrollar su labor de manera profesional conforme a las necesidades que exige su entorno laboral actual.

Que los instaladores comprendan la importancia que tiene para su desarrollo profesional el hecho de contar con una preparación idónea en aspectos puntuales de su profesión –como el correcto uso de diferentes herramientas, materiales y herrajes a instalar–, en instituciones que avalen su aprendizaje con el objetivo de aplicar a mejores oportunidades de trabajo, es uno de los intereses del sector y el tema del presente texto.

El panorama actual

Actualmente existen tres factores que no ha permitido a los instaladores llevar su profesión a un mayor nivel de aceptación en el entorno laboral:

La adopción de un nuevo proceso productivo al interior de las empresas, direccionado a la generación de muebles modulares sin ensamblar.

La falta de capacitación puntual y actualizada.

La alta rotación de personal.

Si bien estos hechos no han permitido que los instaladores lleguen a tener un grado de profesionalización adecuado que respalde su experiencia a la hora de buscar una opción laboral, es necesario entender cada uno de ellos, para proyectar una solución a su panorama actual y generar un futuro con mejores oportunidades laborales.

Nuevo proceso productivo
La evolución en la producción de muebles fabricados con base en tableros aglomerados enfocada en la creación de piezas novedosas, adaptables y fáciles de transportar mejor conocidas como RTA, generó cambios en las cadenas de producción de diferentes compañías del sector, en las que ahora cortan y maquinan los tableros, suprimiendo la etapa de ensamble para generar una mayor cantidad de piezas listas para armar y que sea el cliente final quien las ensamble.
Si bien este modelo ha permitido que las empresas se vean beneficiadas en cuanto a espacio (pues optimizan las áreas de trabajo gracias a que no ensamblan los muebles) y tiempos de entrega (debido a que es posible transportar mayor número de piezas en un solo viaje), su implementación redujo la cantidad de operarios al interior de las compañías fabricantes, puesto que no necesitan de numerosos ensambladores, pues las piezas diseñadas las empacan y envían sin armar.
Este desplazamiento de mano de obra fue uno de los principales factores que llevó a que un alto número de ensambladores quedara desempleado y llegara a buscar  empleo en el oficio de instalador, sin la experiencia necesaria para desarrollar dicha labor.

Falta de capacitación
Actualmente los instaladores se encuentran segmentados en tres grupos. El primero, formado por quienes trabajan directamente con el fabricante del mobiliario, y sus servicios los desarrolla como  parte de su labor como empleado; en el segundo están los inscritos en empresas de instalación las cuales son contratadas temporalmente por diferentes compañías; y el tercer grupo labora directamente con compañías constructoras, por lo que su ritmo de trabajo se ve definido por la oferta laboral con la que cuente la empresa.
recibir una capacitación periódica debido a que trabajan directamente con el fabricante de mobiliario, en los otros dos grupos la actualización de sus conocimientos depende directamente de su interés personal y el tiempo libre con el que cuenten. Estos factores hacen que la capacitación no sea constante y que sus conocimientos no estén a la par de los adelantos tecnológicos del sector, lo que incrementa la dificultad de los industriales para encontrar instaladores con un alto perfil, generando un ambiente de incertidumbre que lleva a la pérdida de credibilidad del perfil de un instalador en el mercado laboral.

Rotación de personal
A medida de que un sector como el de la construcción no requiere del servicio de los instaladores por la baja demanda de trabajo, éstos se ven obligados a emplearse en diferentes áreas del mercado laboral dejando a un lado, de manera temporal, su perfil de instalador, para enriquecer su experiencia profesional con otras ocupaciones alejadas de la práctica de la instalación. Este aspecto hace que al momento en que el sector que requiere de su mano de obra se active, no sea fácil encontrar instaladores pues se encuentran laborando en otros sectores. Una rotación de personal que perjudica la continuidad de la práctica necesaria en esta labor.

Si bien la suma de estos factores demuestra que el panorama laboral no es claro para este grupo de trabajadores, también es posible visualizar otro punto en común como lo es, la carencia de un perfil definido para esta profesión. A medida que los instaladores se emplean en otros trabajos, se apropian de nuevos conocimientos que los lleva a tener un perfil laboral amplio pero no específico para la labor de instalación. En este sentido, tener un perfil concreto es un aspecto indispensable para pensar en una profesionalización, pues los instaladores podrán capacitarse específicamente en los aspectos que requiera su sector y, de esta manera, adquirir las acreditaciones técnicas que den cuenta de sus destrezas y conocimientos.

El perfil de un instalador

Si bien la experiencia adquirida durante años de trabajo es fundamental para cualquier profesión, la hoja de vida de un instalador debe contar con ciertos aspectos específicos que permitan definir su perfil.

Por ejemplo, resalta Luis Antonio Daza Saavedra, gerente general de MaderFormas, “es recomendable que un instalador haya trabajado en el oficio de la fabricación de mobiliario, pues los conocimientos en el ensamble y manejo de diferentes materiales son fundamentales en esta profesión”. Es primordial que un instalador conozca y maneje diferentes tipos de herramientas portátiles para prestar el servicio de la mejor manera, dado que no es posible utilizar en diferentes lugares de trabajo los mismos equipos. Por sierra de banco o una escuadradora, en obra no es posible utilizar dichas herramientas debido al espacio, a las limitantes en el área de trabajo y a los puntos de energía.

Por ejemplo, resalta Max Cadena, Jefe del Centro de Capacitación de Pizano, “tuvimos una obra hecha en concreto y para perforar las paredes sin daños, el instalador compró un roto martillo, porque con taladro percutor no lo podía hacer, y realizó la instalación perfecta. Pero a ese mismo instalador lo enviamos a otra obra, construida con bloque y ladrillo, y llevó su roto martillo, pero por la fuerza de la herramienta reventaba los bloques, lo que generó un trabajo mal presentado.”

Este ejemplo ilustra la importancia de conocer las características y limitaciones de las herramientas de trabajo para no cometer errores de instalación que pueden llevar a perjudicar tanto al mueble a instalar, como al área de trabajo. Para Cadena, “el instalador debe estar en la capacidad de saber que si va a trabajar sobre un piso laminado, y el mueble a instalar requiere de un ajuste, no puede perforar o cortar el piso, debe tener el criterio de manejar el material del mueble, ya sea para cortarlo o cepillarlo, y de esta manera mantener la calidad y acabado del suelo”. El conocimiento de diferentes tipos de herrajes es otro factor que debe incluir su perfil. Deben estar en la capacidad de diferenciar los aspectos técnicos de cada uno de los elementos existentes en el mercado para llevar a cabo eficazmente una instalación, independientemente de la marca de herrajes que utilice cada fabricante de mueble.

Por otra parte, es necesario que los instaladores sepan leer e interpretar planos, tanto los que indican la manera correcta de ensamblar un mueble, como los que muestran las características de la edificación, y que estén en la capacidad de determinar el tipo de herramienta a utilizar en cada sección de trabajo. Finalmente, el perfil de un instalador debe dar cuenta de los certificados que acrediten la toma de cursos avanzados de altura los cuales tiene como propósito evitar accidentes laborales y garantizar la capacidad del trabajador para desempeñar su labor en condiciones especiales, además de ser un requisito legal que exige la normativa actual del país.

En la medida que los instaladores posean una mayor preparación en su área de competencia y definan un perfil que los caracterice, esta profesión comenzará a salir de la sombra de la informalidad y comenzará a  posicionarse como una labor profesional.

El camino es la capacitación

En diferentes partes del mundo es posible encontrar estudios para acreditar la labor de los instaladores; por ejemplo, en España, el curso de instaladores de elementos de carpintería y muebles, está destinado a reforzar conocimientos en montaje de ventanas y puertas; preparación de superficies; prácticas de corte, montaje, sellado, fijación y tareas de acabado como lijado y barnizado, entre muchos más. Además del fortalecimiento de diferentes aptitudes, lo que buscan las instituciones que dirigen estos estudios en el país europeo, es la prevención de riesgos laborales y el fomento de una cultura de aprendizaje encaminada a garantizar formación teórico-práctica eficiente y específica de cada actividad del sector industrial.

Este tipo de capacitación, que en promedio puede durar hasta 20 horas y otorga un certificado de estudio, está diseñado para cualquier persona con conocimientos básicos en el área, y que quiera fortalecer y mejorar sus competencias. Por su parte, en Argentina, la Fundación de Oficios, institución creada en 2013 como respuesta al constante requerimiento de diferentes empresas que exigen personal especializado para realizar las diferentes tareas relacionadas con el diseño, la construcción, la producción y los servicios, dicta cursos para el diseño y armado de muebles de melamina, y la capacitación en diferentes tipos de instalaciones.

Instalacion1Estos programas, con una intensidad de ocho horas semanales y una duración en promedio de tres meses, están enfocados a que los estudiantes posean la capacidad de realizar una correcta lectura y comprensión de planos, manejar diferentes materiales, comprender sus propiedades y usos, y conocer las diferentes aplicaciones, acabados, anclajes y combinaciones que permite el mobiliario de madera. Al igual que los cursos desarrollados en España, la Fundación de Oficios también otorga un certificado que acredita el estudio formal en esta área ante las diferentes compañías argentinas que así lo requieran.

Los cursos de formalización para instaladores es una constante en diferentes países, que si bien difieren entre sí en cuanto a temas y periodicidad, están enfocados hacia el mismo propósito: profesionalizar la labor. En nuestro país, al igual que en otros, es posible que los instaladores fortalezcan sus conocimientos por medio de estudios realizados en diferentes jornadas organizadas por empresas del sector y por almacenes de grandes superficies en donde se imparten cursos de actualización con un certificado de acreditación.

Además, con el objetivo de formar profesionales integrales, con un alto conocimiento y experiencia técnica en obra y seguridad industrial, a mediados de 2017 se creó la Escuela de Instaladores, un proyecto liderado por MaderFormas en asocio con el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena. Los egresados de dicha escuela, quienes obtendrán un diploma que los acreditará como Técnicos en Instalación, contarán con conocimientos en seguridad laboral y podrán realizar en forma eficiente y efectiva operaciones de armado, montaje, instalación, ajuste y acabado de mobiliario arquitectónico.

El curso tendrá una duración de 120 horas (seis meses) divididas en dos partes, una teórica y una práctica, de 60 horas cada una, que se desarrollará alternadamente en las instalaciones de MaderFormas, en obras de la compañía y en el complejo de estudios del Sena en Cazucá. Dentro del plan de estudios de esta iniciativa de formación técnica, se encuentran, entre otros, temas como:

  • Planos: Fundamentos básicos del dibujo técnico. Sistemas de proyección. Acotados.
  • Técnicas de carpintería: Máquinas-herramientas-materiales.
  • Instalación: Herramientas, espacios vanos, técnicas de instalación.
  • Calidad de producto y servicio: Fichas técnicas, estándares, inspecciones.

Con este plan de estudio, los instaladores acreditarán su actividad en las áreas de montaje e instalación de carpintería arquitectónica para proyectos de construcción de viviendas, hoteles y espacios comerciales, entre otros. Los primeros egresados de esta Escuela serán estudiantes convocados por el Sena, y trabajadores de planta de MaderFormas; del total de ellos, como un compromiso laboral de participación por parte de las responsables del proyecto, el 70% hará parte del equipo de instaladores de MaderFormas, empresa que los vinculará al finalizar el curso, con previa autorización de las directivas de la compañía.

De esta manera, el proyecto de la Escuela de Instaladores permitirá llevar dicha profesión a un nivel más competitivo, en donde diferentes sectores industriales, fabricantes, constructores y usuarios se verán beneficiados, debido a que el país comenzará a contar con personal cada vez más capacitado para enfrentar los desafíos que presente la industria nacional.

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